“Cada título que hoy entregamos es una herramienta para el desarrollo y una semilla de esperanza para nuestra sociedad”
Con estas palabras, el Dr. Bolivar Ramírez Santamaría, director de la Sede de Occidente, inició su intervención en una de las graduaciones realizadas el pasado 28 de abril en la Sede de Occidente. En esta ocasión la institución entregó al país un grupo de profesionales, quienes recibieron su título en dos actos realizados en San Ramón y uno en Grecia.
Ramírez reflexionó sobre el valor de la regionalización como un compromiso político con la equidad. “Al graduarse aquí, ustedes se vuelven herederos de esa visión: la de una universidad que se ensucia los zapatos en las comunidades y que entiende que el código postal de una persona no debe determinar su futuro profesional”.
Destacó la fortaleza de un sistema de educación pública que cree en las oportunidades y que está diseñado para ser el único motor real de movilidad social en nuestro país.
“Este logro es un triunfo compartido. Es el triunfo de sus padres y abuelos, pero también es el triunfo de un país que decidió, hace décadas, invertir en libros y no en armas. La inversión en becas y servicios estudiantiles no es un gasto; es la garantía de que el talento de nuestra juventud, sin importar su condición socioeconómica, pueda brillar y servir a la nación. Defender este modelo no es una opción, es una obligación ética”.
Mariana Pérez Alvarado, graduada de la carrera de Psicología, coincidió con Ramírez y valoró el papel de la regionalización para la democratización de la educación superior pública. “Hoy no estamos en un recinto más, nos encontramos en el corazón de un sueño que comenzó hace más de 60 años. Estamos en la Sede de Occidente, el lugar donde la Universidad de Costa Rica entendió que el conocimiento no podía quedarse encerrado en las montañas del Valle Central”.
Destacó que a pesar de representar un esfuerzo propio, cada graduación en una sede regional representa un triunfo colectivo. “Si hoy portamos este título, es porque hace décadas hubo hombres y mujeres que lucharon por la educación pública en Costa Rica. Es porque alguien se atrevió a soñar con la regionalización y la descentralización, creyendo firmemente que un joven de cualquier rincón del país tenía el mismo derecho a la excelencia que quienes nacieron con esta al alcance”.