Sede trabaja fuerte para mejorar la salud mental de la comunidad universitaria

Grettel Rojas Vásquez

Con el fin de apoyar a la población estudiantil y de atender una problemática creciente en la juventud costarricense, la Coordinación de Vida Estudiantil trabaja de forma comprometida para abordar la salud mental de los y las estudiantes de la Sede de Occidente.

En el marco de la conmemoración del “Día mundial para la prevención del suicidio”  del pasado 10 de setiembre,  la  Mág. Marianella Fernández Abarca, Coordinadora de Vida Estudiantil, destacó que el tema del suicidio es un desafío para toda la sociedad y  que la Universidad de Costa Rica al ser una una institución de corte humanista no puede voltear la mirada “debemos  hacerle frente y unir esfuerzos para que de forma solidaria avancemos en consolidar soluciones y veamos reducida esta situación” afirmó

Fernández mencionó algunos datos para llamar la atención sobre lo necesario que se torna el abordaje integral de la problemática como institución y como comunidad.  De esta forma, explicó que según la Organización Mundial de la Salud alrededor de 800 mil personas por año sucumben ante este fenómeno y  que el suicidio es la segunda causa principal de  muerte en el grupo etareo de 15 a 29 años.

Abordaje

Desde los servicios de Salud y Psicología de la Coordinación de Vida Estudiantil se ha planteado un proyecto que pretende mejorar la promoción, la prevención y la atención de la salud mental de la población  estudiantil, este es apoyado por todos los servicios para abordarlo de una forma integral.

La psicóloga Katherine Solano Araya explicó que en los últimos años, tanto el Servicio de Salud como el de Psicología de la Sede, han detectado un incremento en la ideación suicida, que es generar pensamientos asociados con la idea de hacerse daño y de lastimarse de alguna manera.

Por ello, y tomando en cuenta que el año 2020 fue declarado por el Consejo Universitario como año de la Salud Mental, se han tomado acciones para plantear una serie de actividades enfocadas en concientizar a la población sobre la problemática y en mejorar la salud mental de la población estudiantil.

Solano explicó que las tres áreas que incluye el proyecto son importantes, por medio de la promoción se realizarán acciones para toda la comunidad universitaria con el fin de sensibilizar en torno a la importancia del tema y de impulsar hábitos saludables y técnicas de autocuidado.

La prevención incluirá el abordaje de  los factores de riesgo en aquella población que por alguna característica tiene vulnerabilidad a sufrir alguna afectación de condición de su salud en general.

Explicó que ya existe  un protocolo de atención aprobado por el Consejo de Sede, “es un protocolo de intervención ante situaciones de salud, muy abierto pero que también hace mención a los primeros auxilios psicológicos para saber cómo proceder”.

Añadió que los servicios de Salud y Psicología han empezado a implementar un proyecto de atención conjunta con el fin de poder monitorear el progreso de las personas intervenidas y que además se cuenta con un equipo interdisciplinario “que es para casos  más complejos en los que tenemos que incluir la parte académica, la parte psicosocial, incluso registro ha tenido que trabajar con porque hay muchachos que por su condición han tenido que interrumpir estudios” aseguró.

Solano destacó que el trabajo que se está realizando pretende optimizar los recursos humanos con los que se cuentan, ya que son insuficientes para la cantidad de estudiantes de la Sede. A la vez, tiene como fin abarcar todas la áreas y dar respuesta a las necesidades que se han sentido en los últimos años “tenemos diferentes frentes de batalla, y lo que estamos haciendo es tratar de optimizar al máximo los recursos”.

¿Cómo proceder ante los casos?

La salud mental es un tema que nos atañe a todos y en la comunidad universitaria se pueden crear muchas redes de apoyo.

Uno de los factores principales es poder identificar los síntomas, según Solano el primero de ellos es que la persona afectada sienta desesperanza, que vea de manera negativa el futuro. A la vez, es importante identificar personas que se están aislando y que no cuentan con redes de apoyo ya que estos son factores a los que se les debe poner atención.

Estas características deben alertar tanto a la persona que lo sufre, como a su circulo más cercano para que busquen u ofrezcan ayuda. Según Solano, en un principio la ayuda la puede dar los amigos, compañeros, docentes o un familiar que tenga la capacidad de escuchar sin culpabilizar, censurar o minimizar lo que la persona está pasando.

Si la situación ya pasa a un plano de tener una idea fija de hacerse daño, Solano aconsejó que es fundamental buscar ayuda profesional, en el caso de la Sede puede recurrir al Servicio de Salud, o a un docente u otro servicio de Vida Estudiantil que pueda remitir el caso a Psicología.

Destacó que a nivel general la problemática de la salud mental nunca se debe  ignorar o minimizar  “porque la depresión es una realidad, es una enfermedad y debe ser tratada de manera multifactorial”. Explicó que el mayor riesgo es estar solos y  sentirse desapegados, y que son los vínculos los que sanan, “no solo es la ayuda profesional, no solo es el fármaco que se le puede prescribir, es el amor, el cariño y el afecto los que hacen que las personas piensen en querer seguir concretando sus proyectos de vida” concluyó.