Libro de Silvia Castro rescata el valor de los trapiches

Grettel Rojas Vásquez

“Trapiches de San Ramón. Entre la nostalgia y la sobrevivencia” libro de la Profesora  Emérita Silvia Castro Sánchez, rescata la molienda de la caña de azúcar, desarrollada de una forma artesanal por la familia Arias en Bajo La Paz de San Ramón.

Este libro fue presentado recientemente en la Sede de Occidente con la participación de su autora, de la ilustradora del libro Kathlem Charpentier, de la profesora del Departamento de Educación Alicia Alfaro y de Abelardo Hernández, encargado de los Seminarios de Realidad Nacional de la Sede.

Para Abelardo Hernández uno de los puntos más destacables del libro son sus fuentes orales ya que el testimonio de la familia Arias “endulza de una particular manera la cruda realidad a la que están enfrentados actualmente los trapiches en Costa Rica y por ende los campesinos”.

Agregó que estas fuentes resguardan saberes acerca del cultivo y la molienda de la caña de azúcar, conocimientos de suma importancia para preservar el patrimonio cultural local. El libro tiene un gran valor ya que “ se convierte en un guardián documental e institucional de dicha práctica” aseguró.

Señaló como un acierto de la autora el abordaje al papel de las mujeres campesinas en los procesos productivos, ya que la publicación muestra la importancia de las mujeres en la historia de la humanidad.

Alicia Alfaro analizó el libro desde el punto de vista educativo, destacando su importancia para el acompañamientos de procesos educativos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes universitarios que cursan los Seminarios de Realidad Nacional.

La publicación, según Alfaro “refuerza de muy buena forma la necesidad de voltear la mirada hacia nuestras raíces, herencia vital para entender las razones por las que un sitio y lugar puede ser reconocido como patrimonio”.

Destaca los valores que se presentan en el libro, ya que son de gran relevancia para trabajar con la población infantil y juvenil. Alfaro menciona que se rescata el papel de la mujer, las competencias de los trabajadores del trapiche, la solidaridad en el trabajo y el respeto hacia la figura del padre, la madre y el adulto, entre otros.

Para Alfaro, esta publicación responde muy bien a la nueva propuesta del  Ministerio de Educación Pública para las materias de Español y Estudios Sociales por cuanto “se busca integrar los aprendizajes y que estos sean contextualizados en el tiempo y en el espacio sin perder de vista las conexiones que establecen los seres humanos en sus sistemas de vida”.

Aseguró que el libro se convierte en una herramienta de recurso didáctico sobre Patrimonio Cultural para trabajar con los diferentes estudiantes, un insumo de gran valor para los Seminarios de Realidad Nacional, un documento de lectura que motiva a la población infantil y a los docentes a incursionar en la recuperación de la prueba testimonial para valorar los aportes de las personas y principalmente de los adultos mayores, que permite la lectoescritura y que les permite adquirir nuevo vocabulario.

El papel de las comunidades

Para la autora Silvia Castro, “la puesta en valor del Patrimonio Cultural no es cuestión de conservar estructuras, es cuestión de involucrar a las personas en la conservación de su riqueza cultural”.

Explicó que el libro es un proyecto más en el camino de dirigir la conservación y la puesta en valor del Patrimonio Cultural en función del presente y el futuro.

Destacó que su objetivo con esta publicación es inspirar a las personas que lo lean y a las comunidades a valorar, preservar y gestionar sus riquezas culturales. “A mi manera de ver las cosas la gente que tiene que gestionar los patrimonios no es la gente que vienen de afuera, es la gente de la comunidad; los que vienen de afuera, de otras instituciones o como voluntarios pueden dar el apoyo técnico”.

Señaló que la familia Arias “entendió que lo que ellos hacen va más allá de hacer tapas de dulce y de hacer sobados, esa familia sabe que realiza una actividad tradicional y que además están resguardando un bien cultural de una comunidad, simplemente porque el trapiche ha sido su vida por tradición”.

Castro invitó a los presentes a comprometerse con sus comunidades para preservar las riquezas culturales presentes, a que cada uno desde sus diferentes profesiones ayuden a sus pueblos en esta tarea.